Casualidades o causalidades externas normalmente hacen que las cosas no salgan como tenías pensado. Y a lo que te llevabas aferrando unos días para no desplomarte es posible que se desmorone en un momento. Pero cuando todo se cae, y tú sigues de pie, quizás el sentimiento de autosuficiencia es aún más placentero que la menor de las perdidas de control.El destino es algo muy efímero, a los que algunos no hacen más que evocar para que sobre ellos no caiga la gran responsabilidad de querer ser felices o no serlo. Las cosas a mi modo de ver no están escritas, las escribes tú a cada momento, con cada decisión. Si no tengo la posibilidad de dirigir mi vida cada día, porque me voy a levantar mañana ¿?...
Hoy ha venido la realidad. Supongo que porque es domingo y no todo ha salido como esperaba desde hace unas semanas, pero controlando los sobresaltos y pegándole un bocado a la vida,….el destino es incierto. Como debe ser.
Y Me he sorprendido pasando del mundo.
Y he aprendido, que a veces es lo mejor que se puede hacer.
Cuando todo da demasiada pereza, cuando ya no merece la pena, cuando has crecido, cuando solo quieres respeto y menos tonterías.
Cuando pasas página, y ya no te cabrea, solo te entristece.
Cuando todo esto pasa, te paras a pensar, y te das cuenta de que ya da igual.
Que cuando no se espera nada, las decepciones no se llaman así.
Simplemente, más de lo mismo.
domingo 28 de junio de 2009
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