
Esta ciudad esta embrujada, sin saber,
por el hechizo cautivante de volver
no se si para bien, no se si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Esta ciudad, no se existe, si es asi
o algun poeta la ha inventado para mi,
es como una mujer, profetica y fatal,
pidiendo el sacrificio hasta el final.
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel,
el gesto abierto de la mesa de café
el sentimiento en flor y la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.
Ya se que no es casual haber nacido aqui
y ser un poco asi, triste y sentimental
ya se que no es casual que un fueye, por los dos,
nos cante el funeral para decir adios.
Decirte adiós a vos... ya ves, no puede ser
si siempre, siempre sos una razon para volver.
Siempre se vuelve a Buenos Aires a buscar
esa manera melancolica de amar
lo sabe solo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia, casi a punto de morir.
y estas palabras me las regaló un amigo, con el que compartí el deseo de volver...
(contaditos con los dedos de las manos tengo los dias para volver, volver y volver...)
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